Bien, viendo el documental Sicko de Michael Moore, que sabe muy bien cómo tocarnos la fibra sensible, tan solo me viene a la cabeza el título de una película en la que aparece mi querido Buster Keaton, El mundo está loco, loco, loco. Atendiendo al hilo argumental de Moore, que no deja de ser revelador, sazonado con algo de sensiblería, en mi cabeza no cesa ese martilleo que se repite con la frase. Moore se pasea por Canadá, Inglaterra y Francia para llegar siempre a la misma conclusión: Sanidad gratuita no es igual a socialismo, como pretendían y siguen pretendiendo hacer creer la clase dominante estadounidense. Me deleito con la escena del médico londinense que aparca su super audi en la puerta y entra a su pequeño hogar, una casita de tres plantas, rebatiendo así la teoría del doctor controlado y mal pagado en un sistema sanitario “socializado”. Y por supuesto, sin comentarios, la escena en la que aquellos desprotegidos hijos de América reciben tratamiento médico en Cuba, aquellos héroes que actuaron como voluntarios en el 11-S. Me fascina la parte en la que una de ellas entra a una farmacia cubana y compra su medicina de 120 dólares por cinco centavos e inmediatamente se echa a llorar, no es capaz de asimilar algo así. Los héroes americanos salen de Cuba, el enemigo número uno de Estados Unidos, esa mancha roja en el Caribe, y regresan a sus hogares en la primera potencia mundial, con diagnóstico médico y tratamiento. Acabo de acordarme. Ayer vi las sonadas imágenes del monarca español mandando callar a Hugo Chávez, con un Zapatero descolocado y desesperado. Tras los “insultos” de Chávez, despotricando contra Aznar y llamándolo fascista, nuestro presidente con más talante no duda ni un solo momento en defender a capa y espada el honor de su antecesor, y al rey tampoco le tiembla la voz cuando en un alarde de envalentonamiento y desesperación abrumadora manda callar al presidente venezolano. Me divierte mucho la escena, un fascista llamando fascista a otro, éste último elegido para más inri democráticamente. Ayer en el transcurso de una cena, alguien comentó que la salida de tono del rey fue una falta al protocolo, la verdad es que no sé si fue así o no, y lo que es más, tampoco me importa, porque preferiría no tener que pagar impuestos para costear la vida monárquica española. Y en verdad amigos, el mundo está loco, loco, loco, así que yo no sé si reír o llorar, quizá me decante por las dos. Mientras tanto seguiré viendo documentales del Moore y disfrutando de cada momento del film. Tiene suerte, no ha tenido que exiliarse y sus documentales se proyectan en todo su país, estoy segura de que Fidel no le hubiera dado tanta cancha, eso sí, su endodoncia sería perfecta.
lunes, 12 de noviembre de 2007
EL MUNDO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO
Bien, viendo el documental Sicko de Michael Moore, que sabe muy bien cómo tocarnos la fibra sensible, tan solo me viene a la cabeza el título de una película en la que aparece mi querido Buster Keaton, El mundo está loco, loco, loco. Atendiendo al hilo argumental de Moore, que no deja de ser revelador, sazonado con algo de sensiblería, en mi cabeza no cesa ese martilleo que se repite con la frase. Moore se pasea por Canadá, Inglaterra y Francia para llegar siempre a la misma conclusión: Sanidad gratuita no es igual a socialismo, como pretendían y siguen pretendiendo hacer creer la clase dominante estadounidense. Me deleito con la escena del médico londinense que aparca su super audi en la puerta y entra a su pequeño hogar, una casita de tres plantas, rebatiendo así la teoría del doctor controlado y mal pagado en un sistema sanitario “socializado”. Y por supuesto, sin comentarios, la escena en la que aquellos desprotegidos hijos de América reciben tratamiento médico en Cuba, aquellos héroes que actuaron como voluntarios en el 11-S. Me fascina la parte en la que una de ellas entra a una farmacia cubana y compra su medicina de 120 dólares por cinco centavos e inmediatamente se echa a llorar, no es capaz de asimilar algo así. Los héroes americanos salen de Cuba, el enemigo número uno de Estados Unidos, esa mancha roja en el Caribe, y regresan a sus hogares en la primera potencia mundial, con diagnóstico médico y tratamiento. Acabo de acordarme. Ayer vi las sonadas imágenes del monarca español mandando callar a Hugo Chávez, con un Zapatero descolocado y desesperado. Tras los “insultos” de Chávez, despotricando contra Aznar y llamándolo fascista, nuestro presidente con más talante no duda ni un solo momento en defender a capa y espada el honor de su antecesor, y al rey tampoco le tiembla la voz cuando en un alarde de envalentonamiento y desesperación abrumadora manda callar al presidente venezolano. Me divierte mucho la escena, un fascista llamando fascista a otro, éste último elegido para más inri democráticamente. Ayer en el transcurso de una cena, alguien comentó que la salida de tono del rey fue una falta al protocolo, la verdad es que no sé si fue así o no, y lo que es más, tampoco me importa, porque preferiría no tener que pagar impuestos para costear la vida monárquica española. Y en verdad amigos, el mundo está loco, loco, loco, así que yo no sé si reír o llorar, quizá me decante por las dos. Mientras tanto seguiré viendo documentales del Moore y disfrutando de cada momento del film. Tiene suerte, no ha tenido que exiliarse y sus documentales se proyectan en todo su país, estoy segura de que Fidel no le hubiera dado tanta cancha, eso sí, su endodoncia sería perfecta.
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5 comentarios:
Que se haya saltado el protocolo o no, tampoco importa demasiado. El Rey, ese hombre tan campechano (mataría cada vez que alguien lo decribe así...), no va a salir mal parado haga lo que haga, ya que es intocable.
Y es que en España la censura no sólo nunca ha desaparecido, sino que cada vez es mayor. Creo que el ejemplo más claro es el de la familia real. Hoy, precisamente, comienza el juicio contra la revista El Jueves.
Mos vem en el pis...
La verdad es que lo del Jueves no tiene nombre. Cuando digo que ya va siendo hora de recuperar la República aquí en España me encuentro con opiniones muy diversas. Una de ellas mantiene que de todas formas si no le pagas al presidente le tendrías que pagar al presidente de la República, dudo mucho que se lleve el pico que la casa real se lleva cada año. Luego más vale no hablar de la duquesa de Alba, que media España es suya. El mundo no debería ser así, no soy bolchevique ni quiero una revolución, pero bueno, sí un mundo un poquito más justo, que hay que ver los poquitos jóvenes mileuristas que existen, y lo cara que está la vivienda y la de fachas que quedan sueltos por ahí y la de borregos, ¡Viva la sociedad de masas! ¡Viva el rey campechano! No me lo puedo creer. Y claro yo pensando, me gustaría hacer un viaje a Nueva York, es una ilusión que tengo, pero entonces creo que debería hacerme un seguro porque si me pasa algo no quiero que luego me pasen una cuenta de 15.000 dólares, que eso no lo he visto yo en mi vida. Para qué. El mundo está loco, loco, loco.
Quise decir al rey, no al presidente, es que todavía estoy durmiendo, perdón.
¿Qué tal, xiqueta? Nada, que sólo quería decirte que, aunque ahora mismo me siento el tipo más mierda del mundo, no quiero que te sientas mal por pensar que no deberías haberme contado lo que me has contado. Todo lo contrario, la verdad es que, de algún modo, me he quitado un peso de encima.
Muchas gracias por intentar animar a un cao perdido como yo.
PD: Qué raro me siento escribiéndote esto, cuando te tengo a unos tres metros...
Hola Silvi, me encanta que hayas visto Sicko. Si te ha parecido buena, espera a ver "Leones por Corderos".
Un saludo, mursianicos.
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