miércoles, 14 de noviembre de 2007

LOS PEZONES

Me encanta esta serie de antena 3. Salen un montón de jovencitas en los vestuarios duchándose, pero no se ven desnudos. Más tarde salen bien tapaditas con la toalla enrollada alrededor del cuerpo, justo por encima del pecho. Hay una escena en la que una de las colegialas se cuela en la habitación de un chico, con una combinación muy sexy. Lo que más me llama la atención es el modo de insinuar. La zagala tiene los pezones erectos, parecen rayos salidos del tridente de Zeus. Y avanza hacia el chico de forma dramática con lágrimas en los ojos. No es que su interpretación sea como para echar cohetes, pero bueno ya se sabe de las limitaciones de este tipo de series. Pero lo que más gracia me hace es que la muchacha en esa escena ha quedado reducida a un par de pezones. Y ahí es cuando mi espíritu feminista salta y me dice “¿Pero cómo puede ser?” Una joven actriz cuya interpretación queda reducida a un par de pezones. Y es que en verdad la vida a veces no tiene ningún tipo de sentido. Estoy convencida de que en el futuro, cuando sus nietos vean la serie, en algún tipo de formato ultra moderno, se percatarán de que su abuela quedó reducida a un mísero par de pezones. “¿Cuál es el título de este capítulo?” le preguntará uno al otro, y este contestará, “Los pezones de la yaya”.

lunes, 12 de noviembre de 2007

EL MUNDO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO


Bien, viendo el documental Sicko de Michael Moore, que sabe muy bien cómo tocarnos la fibra sensible, tan solo me viene a la cabeza el título de una película en la que aparece mi querido Buster Keaton, El mundo está loco, loco, loco. Atendiendo al hilo argumental de Moore, que no deja de ser revelador, sazonado con algo de sensiblería, en mi cabeza no cesa ese martilleo que se repite con la frase. Moore se pasea por Canadá, Inglaterra y Francia para llegar siempre a la misma conclusión: Sanidad gratuita no es igual a socialismo, como pretendían y siguen pretendiendo hacer creer la clase dominante estadounidense. Me deleito con la escena del médico londinense que aparca su super audi en la puerta y entra a su pequeño hogar, una casita de tres plantas, rebatiendo así la teoría del doctor controlado y mal pagado en un sistema sanitario “socializado”. Y por supuesto, sin comentarios, la escena en la que aquellos desprotegidos hijos de América reciben tratamiento médico en Cuba, aquellos héroes que actuaron como voluntarios en el 11-S. Me fascina la parte en la que una de ellas entra a una farmacia cubana y compra su medicina de 120 dólares por cinco centavos e inmediatamente se echa a llorar, no es capaz de asimilar algo así. Los héroes americanos salen de Cuba, el enemigo número uno de Estados Unidos, esa mancha roja en el Caribe, y regresan a sus hogares en la primera potencia mundial, con diagnóstico médico y tratamiento. Acabo de acordarme. Ayer vi las sonadas imágenes del monarca español mandando callar a Hugo Chávez, con un Zapatero descolocado y desesperado. Tras los “insultos” de Chávez, despotricando contra Aznar y llamándolo fascista, nuestro presidente con más talante no duda ni un solo momento en defender a capa y espada el honor de su antecesor, y al rey tampoco le tiembla la voz cuando en un alarde de envalentonamiento y desesperación abrumadora manda callar al presidente venezolano. Me divierte mucho la escena, un fascista llamando fascista a otro, éste último elegido para más inri democráticamente. Ayer en el transcurso de una cena, alguien comentó que la salida de tono del rey fue una falta al protocolo, la verdad es que no sé si fue así o no, y lo que es más, tampoco me importa, porque preferiría no tener que pagar impuestos para costear la vida monárquica española. Y en verdad amigos, el mundo está loco, loco, loco, así que yo no sé si reír o llorar, quizá me decante por las dos. Mientras tanto seguiré viendo documentales del Moore y disfrutando de cada momento del film. Tiene suerte, no ha tenido que exiliarse y sus documentales se proyectan en todo su país, estoy segura de que Fidel no le hubiera dado tanta cancha, eso sí, su endodoncia sería perfecta.

martes, 6 de noviembre de 2007

MEMORIAS, Gore Vidal

"El Dr. Kinsey estaba intrigado por mi ausencia de culpabilidad sexual. Le dije que posiblemente fuese una cuestión de clase. Que yo sepa nadie de mi familia ha padecido ese tipo de culpabilidad, un trastorno típico de las clases medias del cual parece estar exenta la gente en el poder. Cada uno hacíamos lo que queríamos y no le dábamos más vueltas. Kinsey me dijo que yo no era "homosexual", sin duda porque nunca chupé ninguna polla ni me dieron por culo. Aun así estaba consiguiendo el récord mundial de encuentros anónimos con jóvenes, situándome a la altura del ajetreado Jack Kennedy con su rutina de a chica por día. No me hubiera interesado de ninguna otra manera, pues ya por entonces no creía en las categorías sexuales establecidas; y, por último, parece que tampoco Kinsey creía en ellas. Pero esa atracción primaria (¿por la otra mitad?) es innata e inmutable y rara vez una "elección", como pretenden los ignorantes."