jueves, 25 de octubre de 2007

MIRADAS

Hoy es un día como cualquier otro. Me levanto somnoliento y me encuentro con la lluvia. Llueve sin cesar y el cielo gris me da dolor de cabeza. Espero ansioso que salga el sol y me cubra con su haz de luz a modo de iluminado. No ha pasado nada nuevo en el mundo ¿verdad?. El mando de la televisión no funciona y no puedo sintonizar los canales para ver los telediarios. Cuando salgo a la calle, la gente camina apresurada, son como hormiguitas, van de camino al trabajo, a una cita, a hacer la compra o al encuentro del amante. Y me imagino una alcoba semioscura, con la cama deshecha de tanto amor. Y en el ambiente rezuma el anhelo de lo perdurable, de una eternidad infinita plasmada en sexo. Y me gustaría estar en ese mismo momento ahí, para fijarlo con mi polaroid, y así ganarle la partida al tiempo en forma de recuerdo. Introducirme a través de la cerradura y convertirme en la mirada indiscreta, la mirada del voyeur. Pero entretanto sigo caminando sumergido en mis cavilaciones. Perdiéndome en los ojos de los transeúntes que me devuelven la mirada sin ningún tipo de pudor ni vergüenza. Los coches hacen chirriar las ruedas, frenan y retoman su camino y yo procuro no ser atropellado por ninguno de ellos. Las clases son soporíferas. Y en ocasiones no lo soporto y salgo huyendo del aula en busca de un rincón en el que leer el libro que siempre llevo conmigo. Y entonces me relajo y me sumerjo en una apacible lectura que es para mí un bálsamo, después de las atropelladas disquisiciones de mis queridos profesores. De vuelta a casa voy disfrutando del trayecto, cambiando el rumbo de mi itinerario y disfrutando de la ciudad cuando cae la noche. Y pienso en el sentido de la palabra compromiso. Y me imagino comprometido con una chica, comprometido con una causa justa y comprometido con el banco que me da el préstamo para la entrada de esa preciosa casa a las afueras, con jardín y garaje propio. Llego a casa y me pongo una comedia, una cualquiera, que me haga reír y olvidarme del día tan gris que he pasado.

No hay comentarios: